La tormenta Kirk, que ha alcanzado fuerza de huracán, está azotando hoy gran parte de España, generando una situación de extremo riesgo para la población. Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), se ha emitido una alerta roja para varias regiones del norte del país, lo que implica un “riesgo extremo para la vida” debido a los vientos huracanados que superan los 140 km/h.
Las áreas más afectadas por la tormenta incluyen las zonas del sur de Oviedo y Gijón, donde se ha activado la alerta roja debido a ráfagas de viento que han alcanzado los 140 km/h. Sin embargo, en otras partes del norte, como en el País Vasco, ya se han registrado vientos de hasta 160 km/h, según informes locales. La fuerza de la tormenta ha causado interrupciones importantes en la vida cotidiana, con daños a la infraestructura y riesgos crecientes en las áreas afectadas.
El impacto de la tormenta Kirk no se limita al norte. Gran parte del noroeste de España, incluyendo provincias como A Coruña, Lugo, Vigo, Pontevedra, Santiago de Compostela, Ourense, León, Bilbao, Burgos, Valladolid, Palencia, Zamora y Salamanca, se encuentran bajo alerta naranja. Este nivel de alerta implica condiciones meteorológicas adversas, con fuertes vientos y lluvias intensas que podrían generar daños materiales y poner en peligro a la población.
El caos también se ha extendido al sector aéreo. La fuerza de los vientos ha obligado a la cancelación y desvío de numerosos vuelos en varios aeropuertos del país, especialmente en Bilbao, donde al menos cuatro vuelos no pudieron aterrizar esta mañana debido a ráfagas que alcanzaron los 164 km/h. La autoridad aeroportuaria Aena informó que vuelos procedentes de Londres, Santiago de Compostela y Barcelona se vieron afectados, con cancelaciones y desvíos de última hora.
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Un vuelo procedente de Alicante, que tenía previsto aterrizar en Bilbao a las 8:05 de la mañana, tuvo que regresar al punto de partida después de no poder completar la maniobra de aterrizaje. Situaciones similares se reportaron en un vuelo desde Barcelona a las 8:15 y otro procedente de Málaga, que fue desviado a Asturias. Solo un vuelo desde Viena logró aterrizar con éxito en el aeropuerto de Bilbao hasta las 9:25 de la mañana, destacando la gravedad de la situación.
Además de las regiones del norte, otras zonas del país también se encuentran bajo alertas meteorológicas. La Comunidad de Madrid y las Islas Baleares están bajo alerta amarilla, enfrentando vientos de hasta 70 km/h y 60 km/h respectivamente. En estas áreas, aunque los vientos no alcanzan la intensidad registrada en el norte, la situación sigue siendo preocupante, especialmente para los residentes y los servicios de emergencia.
Entre las localidades bajo alerta amarilla también se encuentran Segovia, Ávila, Cuenca, Teruel, Albacete, Toledo, Cáceres, Talavera de la Reina, Plasencia, Calatayud y partes de la costa norte de Valencia. En Andalucía, aunque los vientos no son tan severos como en el norte, se han emitido advertencias para las costas de Granada y Almería, donde se esperan olas de hasta cuatro metros y vientos de 60 km/h.
Las autoridades locales y estatales han instado a la población a tomar extremas precauciones y evitar desplazamientos innecesarios. La DGT (Dirección General de Tráfico) ha advertido sobre la peligrosidad en las carreteras, especialmente en las regiones más afectadas, donde las ráfagas de viento pueden hacer que la conducción sea extremadamente peligrosa. Ya se han reportado varios incidentes menores relacionados con la caída de ramas y otros objetos.
El servicio de emergencias está en alerta máxima y monitorea constantemente la situación, preparado para intervenir en caso de que el temporal cause mayores estragos. Se han habilitado líneas telefónicas para que los ciudadanos reporten cualquier situación de emergencia, y se ha aconsejado asegurar los objetos en balcones y terrazas para evitar que sean arrastrados por el viento.
El impacto de la tormenta Kirk también se ha sentido en el transporte público. En varias ciudades del norte, especialmente en las zonas bajo alerta roja y naranja, se han interrumpido servicios de trenes y autobuses, complicando los desplazamientos para miles de personas. Las conexiones ferroviarias entre algunas provincias del norte han sido suspendidas temporalmente, y en varios tramos de carretera se han registrado cortes debido a la caída de árboles y otros objetos arrastrados por el viento.
En las costas afectadas por las advertencias de olas, se ha restringido el acceso a las playas y puertos debido al riesgo que representan las condiciones del mar. Las autoridades marítimas han recomendado a los pescadores y navegantes que permanezcan en puerto hasta que el temporal amaine.
La tormenta Kirk ha puesto a gran parte de España en estado de alerta máxima, con vientos huracanados, lluvias intensas y grandes olas que representan un riesgo significativo para la seguridad de la población. Con vuelos cancelados, servicios de transporte interrumpidos y daños materiales, las autoridades continúan monitoreando la situación mientras instan a los ciudadanos a extremar las precauciones y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia.