En un giro sorprendente, la Cancillería de Chile ha confirmado que la embajadora del país en el Reino Unido, Susana Herrera, ha presentado su renuncia al cargo. La dimisión se produce en medio de controversia por un proyecto de reconstrucción para la comuna de Santa Juana, el cual buscaba financiamiento por parte del Gobierno Regional del Biobío.
La decisión de renunciar por parte de Susana Herrera, arquitecta y diseñadora de muebles, fue anunciada después de una reunión con la Subsecretaria de Relaciones Exteriores, Gloria de La Fuente. Previamente, Camila Vallejo, titular de la Secretaría General de Gobierno, había señalado que se estaba evaluando la continuidad de la embajadora.
La propuesta que provocó este inesperado desenlace fue concebida en colaboración con el biólogo marino y consultor ambiental Alberto Fuentes Larenas. El proyecto, titulado “Living Lab Biobío”, tenía como objetivo la restauración de las áreas afectadas por incendios forestales ocurridos el verano pasado. La iniciativa se basaba en la aplicación de la “bioeconomía circular e infraestructura de madera para formación de capacidades locales sostenibles en la Región de Biobío”.
La Cancillería, al tener conocimiento de las gestiones de la embajadora en Reino Unido en relación con este proyecto, emitió una orden para detener su desarrollo. La renuncia de Herrera también se produce en un contexto en el que se cuestionan los Convenios y se investigan posibles irregularidades.
A raíz de esta renuncia, la Cancillería ha asegurado que la misión diplomática en el Reino Unido continuará operando con normalidad, bajo las normativas vigentes. Durante este período, la responsabilidad quedará a cargo del Encargado de Negocios.
Esta situación no solo resalta la intersección entre la política y la diplomacia, sino también la importancia de la transparencia y la ética en los proyectos gubernamentales. La renuncia de la embajadora Herrera pone de manifiesto la delicada posición en la que se encuentran los representantes diplomáticos, especialmente cuando sus acciones pueden tener implicaciones en asuntos nacionales y regionales. La cancelación del proyecto “Living Lab Biobío” marca un punto de inflexión en este episodio, pero sus ramificaciones podrían sentirse a medida que se desarrollen las investigaciones en curso.