El fabricante español de trenes Talgo ha confirmado que se encuentra en negociaciones con la siderúrgica vasca Sidenor para una posible operación de adquisición, apenas dos meses después de que el gobierno español vetara una oferta de compra respaldada por Hungría por motivos de seguridad nacional.
La compañía ferroviaria comunicó este lunes que está “analizando una posible transacción que podría implicar la adquisición de un porcentaje significativo o la totalidad de su capital social” por parte de Sidenor. Este anuncio marca un nuevo capítulo en la historia reciente de Talgo, que se vio envuelta en una tormenta política tras la oferta de 619 millones de euros presentada por un consorcio húngaro.
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El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ya había anticipado la semana pasada, cuando Sidenor mostró su primer interés en Talgo, que el gobierno estaba dispuesto a “acompañar y ayudar” a la empresa ferroviaria a encontrar “una solución viable a largo plazo”. Esta declaración contrasta significativamente con la postura adoptada frente a la oferta húngara, que fue bloqueada en agosto por razones de “seguridad y orden público”.
El consorcio húngaro Ganz-Mavag, que ha anunciado su intención de emprender acciones legales tanto en España como a nivel europeo para “defender la legitimidad” de su oferta, parece estar perdiendo interés en la operación. Un indicador significativo de este cambio de postura es la reciente decisión del estado húngaro de reducir el capital social de Corvinus, la institución estatal de desarrollo que posee el 45% del consorcio, por una cantidad cercana a su prevista contribución a la oferta por Talgo.
La estructura del fallido acuerdo húngaro contemplaba que Magyar Vagon, fabricante de trenes húngaro, controlaría el 55% del consorcio, mientras que el restante 45% quedaría en manos de Corvinus. Esta propuesta había generado preocupación en Madrid, particularmente por la estrecha relación del primer ministro húngaro Viktor Orbán con Rusia, especialmente tras la invasión de Ucrania en 2022.
Fuentes gubernamentales españolas, que solicitaron mantener el anonimato, habían expresado anteriormente su inquietud sobre la posibilidad de que el consorcio húngaro pudiera adquirir tecnología ferroviaria necesaria para fortalecer las conexiones ferroviarias de Ucrania con la Unión Europea.
Talgo enfrenta actualmente desafíos significativos en su capacidad de producción, experimentando dificultades para cumplir a tiempo con los pedidos de nuevos trenes de clientes como Deutsche Bahn y el operador ferroviario estatal español Renfe. El consorcio húngaro había propuesto utilizar las plantas existentes de Magyar Vagon para aumentar rápidamente la capacidad productiva de Talgo, una solución que aún no está clara cómo podría ser abordada por Sidenor, dado su perfil como empresa siderúrgica sin experiencia en la fabricación de trenes.
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A pesar de estos desafíos operativos, Talgo continúa expandiendo su presencia en Europa del Este, un mercado en crecimiento para el sector ferroviario. Recientemente, el presidente de Talgo, Carlos Palacio, y el presidente del fabricante polaco de material rodante Pesa, Krzysztof Zdziarski, firmaron un acuerdo preliminar para que Talgo proporcione su tecnología para trenes de alta velocidad en Polonia.
La posible entrada de Sidenor representa un nuevo capítulo en la historia de Talgo, una empresa emblemática del sector industrial español que ha sido objeto de intenso debate público y político en los últimos meses. La resolución de estas negociaciones podría tener importantes implicaciones tanto para el futuro de la compañía como para el sector ferroviario español en su conjunto.