Carles Puigdemont recupera el liderazgo de Junts y busca renovar el espacio del antiguo CDC

El ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, retorna hoy al liderazgo de Junts per Catalunya en el congreso que se celebra en Calella, marcando una nueva etapa de reorganización y reubicación estratégica del partido en el panorama político catalán. Este congreso formaliza el regreso de Puigdemont a la presidencia de Junts, un paso que se produce tras la salida de Laura Borràs de la dirección del partido, quien asumirá un rol simbólico como presidenta de la nueva fundación creada para integrar a Demòcrates, partido derivado de Unió Democràtica y aliado tradicional de Junts en su órbita independentista.

El regreso de Puigdemont no se limita solo a ocupar el puesto de mando, sino que también implica una reestructuración profunda en el seno de la formación, así como una reorientación del partido hacia la recuperación de los valores históricos de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), pero con una visión claramente soberanista y con el objetivo de encabezar el movimiento independentista en Cataluña. “Junts debe ser el principal instrumento político del independentismo y la alternativa al dominio institucional socialista”, afirmó Puigdemont esta semana, dejando claro que su estrategia pasa por fortalecer el partido en el espectro ideológico, social y territorial.

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Laura Borràs, quien asumió la presidencia de Junts durante un periodo de inestabilidad, cede el liderazgo y pasará a ocupar una posición sin peso orgánico, aunque mantendrá una presencia pública como presidenta de la fundación integrada por Demòcrates. Esta reestructuración coloca a Puigdemont al frente de un equipo de dirección que incluye a figuras veteranas de la política catalana como Jordi Turull, Josep Rull y Albert Batet, todos ellos vinculados históricamente a CDC. La nueva cúpula contará además con voces emergentes como la portavoz en el Parlament, Mònica Sales, y los diputados Salvador Vergès y Jeannine Abella.

Este nuevo equipo se encargará de dar forma a la hoja de ruta del partido, un informe actualmente en elaboración y coordinado por Sales, que contará también con la colaboración de figuras externas, lo que apunta a un intento de abrir Junts a personas no afiliadas, ampliando su base de apoyo y sumando aliados para fortalecer su posición como el principal defensor del independentismo. Entre los redactores del documento estratégico se encuentran Miquel Ángel Escobar, Gemma Geis, Xavier Vinyals, Aleix Sarri y Anna Pasqual, todos bajo la supervisión de Sales.

Uno de los mayores retos para Puigdemont y su equipo es contrarrestar la hegemonía del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), que actualmente ostenta el control de la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y numerosas otras localidades clave, incluyendo Lérida y Tarragona, además de seis de cada diez municipios en el área metropolitana de Barcelona. En Girona, el PSC también venció, aunque quedó fuera de la alcaldía debido a una coalición independentista que excluyó a Junts en favor de la CUP.

El poder territorial de Junts ha quedado reducido a localidades como Sant Cugat del Vallès, Figueres, Santa Coloma de Farners y Vic, por lo que la recuperación de la presencia municipal y autonómica es uno de los puntos clave en la estrategia de Puigdemont. De hecho, en su discurso de esta semana, el líder de Junts hizo un llamado a “crecer en espacio ideológico y en implantación social y territorial” con la meta de avanzar en el proyecto independentista sin renunciar a sus principios.

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Aunque Puigdemont no asumirá formalmente el rol de líder de la oposición hasta que no se aplique completamente la amnistía, se espera que mantenga una posición firme pero pragmática frente al gobierno del PSC. Mientras tanto, será Albert Batet quien siga encabezando la acción parlamentaria de Junts en Cataluña, con una táctica que en la última sesión de política general optó por una abstención, manteniendo una relación “cordial” con Salvador Illa, líder del PSC.

Este enfoque táctico podría señalar una apertura hacia un estilo de oposición que no se limite a la confrontación, especialmente en cuestiones sociales, donde Junts podría explorar posibles acuerdos con los socialistas. No obstante, el congreso de Junts determinará hasta qué punto este tono conciliador se mantendrá o si el partido elegirá una línea de oposición más dura. Además, otro de los debates en el congreso será la posición de Junts respecto a la inmigración, en un intento de recuperar terreno frente a formaciones como Aliança Catalana, que han ganado respaldo entre el electorado independentista con un discurso crítico en esta materia.

En el ámbito nacional, Junts ha seguido una estrategia de “palo y zanahoria” con el PSOE, con el que ha mantenido encuentros discretos en Suiza y ha mostrado disposición a apoyar algunas de sus iniciativas, como la reciente regulación de los apartamentos turísticos, que inicialmente fue rechazada por el partido con el objetivo de debilitar a Pedro Sánchez. La postura de Junts en Madrid es observada con atención, pues su respaldo resulta clave en el equilibrio de fuerzas a nivel nacional. Sin embargo, el contenido de las conversaciones entre Junts y el PSOE no se ha hecho público y se desconoce el alcance de los acuerdos potenciales.

Este fin de semana, el congreso de Junts pondrá punto final a lo que Puigdemont ha denominado “el CUP de derechas”, con el propósito de reinventarse como un partido de orden, cuyo ideario se sustenta en los principios independentistas y aspira a recuperar el centro político que en su día ocupó CDC. Esta reestructuración busca afianzar a Junts como un referente sólido del independentismo, en un momento de crisis interna para Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), y posicionarlo como un contendiente de peso frente al PSC en el ámbito institucional.

Se espera que el nuevo liderazgo bajo Puigdemont, respaldado por un equipo que conjuga experiencia y renovación, marque una diferencia significativa en la trayectoria del partido, en un contexto donde el escenario político catalán sigue en constante transformación y en el que Junts buscará consolidarse como la alternativa al dominio socialista en Cataluña.