La 35.ª cumbre bilateral entre España y Portugal, celebrada este miércoles en Faro, en la región del Algarve, se ha centrado en dos grandes temas que definen las prioridades comunes de ambos países: la gestión del agua en los cauces compartidos y el desarrollo de las conexiones ferroviarias de alta velocidad. Este encuentro marca un momento clave en las relaciones entre ambas naciones, ya que se trata de la primera cumbre en cinco años entre gobiernos de diferente signo político, con el presidente español, Pedro Sánchez, y el nuevo primer ministro portugués, Luís Montenegro, al frente de las delegaciones.
La cumbre hispanolusa llega en un contexto de crecientes desafíos relacionados con el cambio climático y la necesidad de mejorar las infraestructuras que conectan a ambos países, con especial atención en la mejora de los servicios ferroviarios y en la gestión sostenible de los recursos hídricos. Además de los jefes de Gobierno, las delegaciones incluyen un amplio número de ministros: once por parte de España, incluyendo a las tres vicepresidentas, y trece por parte de Portugal, lo que pone de manifiesto la importancia de esta cita en la agenda política de ambos países.
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Uno de los aspectos más críticos abordados en la cumbre ha sido la revisión del Convenio de Albufeira, un acuerdo firmado hace 25 años para regular la gestión de los recursos hídricos en las cuencas de los ríos compartidos entre España y Portugal, como el Tajo, el Duero y el Guadiana. La creciente frecuencia de sequías en la península ibérica ha elevado la urgencia de revisar los términos de este acuerdo, y las negociaciones han sido intensas en las semanas previas a la cumbre.
Fuentes institucionales señalan que uno de los puntos clave de las discusiones ha sido la fijación de caudales mínimos para los ríos Tajo y Guadalquivir, con el objetivo de proteger sus estuarios y garantizar que los niveles de salinidad en las desembocaduras no pongan en riesgo los ecosistemas locales. El embalse de Alqueva, en el sur de Portugal, ha sido otro de los temas tratados, ya que su gestión conjunta es vital para asegurar un uso equitativo y sostenible del agua en una región particularmente vulnerable a las sequías.
Las sequías prolongadas y los efectos del cambio climático han convertido la gestión de los recursos hídricos en una cuestión prioritaria para ambos países, y aunque las relaciones bilaterales siguen siendo excelentes, este ha sido uno de los puntos más tensos de la agenda. Las comisiones técnicas de ambos países han estado trabajando durante semanas para alcanzar un acuerdo que beneficie a ambos lados de la frontera, y se espera que el resultado de la cumbre aporte soluciones a largo plazo para mitigar los efectos de la crisis hídrica en la península.
Las interconexiones ferroviarias, otro de los temas centrales en las relaciones entre España y Portugal, han ganado relevancia en esta cumbre. En particular, la línea de alta velocidad entre Oporto y Vigo ha sido presentada como una prioridad para ambos gobiernos. Esta conexión no solo mejoraría el transporte de pasajeros y mercancías entre las dos ciudades, sino que también se considera un proyecto estratégico de cara a la organización conjunta del Mundial de Fútbol 2030, que ambos países coorganizarán junto con Marruecos.
Si bien la construcción de la línea de alta velocidad entre Lisboa y Madrid sigue siendo igualmente prioritaria, las autoridades de ambos países han destacado la urgencia de finalizar la conexión Oporto-Vigo antes del evento deportivo. Esta obra es vista como fundamental no solo para facilitar el transporte durante el Mundial, sino también para potenciar el desarrollo económico de la región transfronteriza entre Galicia y el norte de Portugal.
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En este sentido, se espera que en los próximos meses se aceleren los esfuerzos para asegurar que ambas líneas estén operativas dentro de los plazos previstos. Las autoridades españolas y portuguesas coinciden en la importancia de mejorar las interconexiones ferroviarias como una forma de fomentar la integración económica y social entre los dos países, especialmente en las regiones transfronterizas.
Además del desarrollo de las líneas de alta velocidad, otro de los acuerdos alcanzados en la cumbre ha sido la construcción de dos nuevos puentes transfronterizos, cuyo objetivo es mejorar la conectividad entre los territorios de ambos países. Aunque no se han dado detalles precisos sobre su ubicación, se ha confirmado que ninguno de estos puentes estará situado en Galicia, lo que ha generado cierto malestar en esta comunidad autónoma, que históricamente ha reclamado mejores conexiones con Portugal.
Estos proyectos de infraestructura forman parte de un plan más amplio de cooperación bilateral en materia de transportes y movilidad, que busca no solo mejorar las conexiones físicas entre ambos países, sino también fomentar una mayor integración económica en las zonas fronterizas, que a menudo se ven afectadas por la falta de infraestructuras adecuadas.
Otro de los temas abordados en la cumbre ha sido la cooperación bilateral en materia de comercio y política exterior. Ambos gobiernos han coincidido en la necesidad de reforzar su posición común en el marco de la Unión Europea y de cerrar acuerdos comerciales con bloques como el Mercosur y países como México, que son prioritarios tanto para Lisboa como para Madrid.
En la cumbre también se ha tratado la cooperación en asuntos de política exterior, con un enfoque particular en la relación con América Latina y el papel de España y Portugal como puentes entre Europa y el continente americano. Este enfoque compartido refuerza la alianza estratégica entre ambos países en el ámbito internacional y subraya la importancia de trabajar conjuntamente en temas globales.
La cumbre hispanolusa ha vuelto a poner de relieve la importancia de la cooperación entre España y Portugal en cuestiones clave como el agua, las infraestructuras y el comercio. A pesar de los desafíos que plantea el cambio climático y la necesidad de adaptarse a nuevas realidades, ambos gobiernos han mostrado su compromiso de seguir trabajando juntos para garantizar el desarrollo sostenible y la prosperidad de la península ibérica.