Este domingo, 27 de octubre de 2024, los relojes de España se retrasarán una hora para ajustarse al horario de invierno, una medida habitual en todos los países de la Unión Europea desde hace más de cuatro décadas con el objetivo de aprovechar las horas de luz solar y fomentar el ahorro energético. Así, a las 03:00 de la madrugada, serán nuevamente las 02:00, permitiendo a los ciudadanos disfrutar de una hora extra de sueño. Sin embargo, el Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado recientemente un calendario que marca el posible fin de este cambio de hora, fijado provisionalmente para el 25 de octubre de 2026.
La práctica de ajustar los relojes dos veces al año se remonta a 1981, cuando se instauró como obligatoria en todos los países de la eurozona a través de una normativa europea. Desde entonces, los relojes se adelantan una hora en marzo, para adoptar el horario de verano, y se retrasan en octubre para pasar al horario de invierno. Este sistema se ha mantenido bajo el supuesto de que permite un uso más eficiente de la luz natural y contribuye al ahorro energético, aunque el impacto real de esta medida ha sido puesto en entredicho por algunos expertos.
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Con el paso de los años, diversas organizaciones y asociaciones han cuestionado los beneficios del cambio de hora, alertando sobre sus efectos negativos en la salud de las personas. La Sociedad Española del Sueño, entre otras entidades, ha advertido que esta modificación bianual puede alterar los ritmos circadianos, provocando trastornos de sueño, irritabilidad, baja concentración y una disminución en el rendimiento laboral. Además, algunos estudios asocian el cambio de hora con un incremento en los riesgos de padecer enfermedades como obesidad, diabetes, infartos, ictus, depresión y ansiedad.
Algunos ciudadanos también reportan sentirse desorientados tras el ajuste horario, especialmente en otoño, cuando la transición al horario de invierno afecta la percepción de las horas de luz, aumentando los síntomas de fatiga e insomnio en ciertos sectores de la población. Este tipo de respuestas negativas ha generado un amplio debate entre expertos, políticos y ciudadanos sobre si los beneficios económicos del cambio de hora compensan estos efectos adversos.
En septiembre de 2018, la Comisión Europea propuso eliminar el cambio de hora, argumentando que los beneficios en términos de ahorro energético eran cada vez menos significativos. Inicialmente, se planteó poner fin a esta práctica en 2019; sin embargo, la falta de consenso entre los Estados miembros retrasó la implementación de esta medida, posponiéndola a 2021 y finalmente quedando en suspenso.
La Comisión Europea dejó la decisión final en manos de cada país, sugiriendo que los Estados miembros podrían optar entre mantener el horario de verano o el de invierno de forma permanente. Sin embargo, ante la ausencia de un consenso compartido y debido a la variada opinión pública en cada país, la mayoría de los Estados miembros, incluida España, han continuado aplicando el cambio de hora de manera ininterrumpida.
El 20 de marzo de 2019, el Gobierno de España estableció una comisión de expertos encargada de analizar las ventajas e inconvenientes de eliminar el cambio de hora en el país. Sin embargo, tras meses de deliberación, la comisión concluyó que no era posible adoptar una decisión definitiva sin un acuerdo unánime, y recomendó posponer cualquier cambio hasta alcanzar un consenso entre los Estados miembros de la UE.
De acuerdo con el artículo 5 del Real Decreto 236/2002, el Boletín Oficial del Estado (BOE) debe publicar un calendario que contemple las fechas de cambio de hora en España para los próximos cinco años. En base a esta normativa, el BOE ha publicado el cronograma de cambios de hora que abarcará hasta el año 2026. Las fechas incluyen:
- Domingo 27 de octubre de 2024 (cambio al horario de invierno)
- Domingo 30 de marzo de 2025 (cambio al horario de verano)
- Domingo 26 de octubre de 2025 (cambio al horario de invierno)
- Domingo 29 de marzo de 2026 (cambio al horario de verano)
- Domingo 25 de octubre de 2026 (cambio al horario de invierno)
Según este calendario, el 25 de octubre de 2026 podría marcar el último ajuste horario en España, aunque esto depende de si se logra un acuerdo definitivo en el ámbito europeo.
La falta de una fecha definitiva ha generado reacciones diversas en el país. Mientras algunos ciudadanos abogan por la eliminación del cambio de hora debido a los efectos en la salud y el bienestar, otros consideran que este sistema sigue siendo útil para aprovechar al máximo las horas de luz solar durante el verano.
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Por su parte, representantes de sectores económicos, especialmente de la hostelería y el turismo, ven con buenos ojos la posibilidad de mantener el horario de verano de forma permanente, lo cual beneficiaría sus actividades durante los meses de mayor afluencia de visitantes.
En cuanto al ámbito político, algunos partidos han manifestado su apoyo a la eliminación del cambio de hora, instando al Gobierno a posicionarse activamente en este sentido dentro de las instancias europeas. Sin embargo, el Ejecutivo ha optado hasta ahora por una postura prudente, pendiente de la evolución del debate en la Unión Europea.
En el resto de la Unión Europea, el debate sobre el cambio de hora también sigue abierto. Mientras que algunos países del norte y el este del continente prefieren mantener el horario de invierno de forma permanente, otros países, sobre todo los del sur, son partidarios de optar por el horario de verano. Esta división entre los Estados miembros ha dificultado que la Comisión Europea avance en la eliminación del cambio de hora, una medida que, en su momento, parecía tener un amplio respaldo popular.
Por lo tanto, el futuro del cambio de hora en Europa y en España continúa siendo incierto.